Editorial

Montevideo, 6 de mayo de 2002

El médico forense y la interpretación de los resultados de laboratorio

Cuando el médico forense se encuentra ante la imposibilidad de certificar que la causa de muerte se debe a lesiones observadas en un cadáver, surge lógicamente la hipótesis de intoxicación.

Esta hipótesis le condiciona la extracción de muestras necesarias y su remisión al laboratorio de química y toxicología forenses para su estudio.

Cuando ha ocurrido un accidente de tránsito, es frecuente la extracción de sangre de los conductores, vivos o no, para determinación de alcohol en sangre (alcoholemias).

Frente a los problemas medicolegales que plantea el hallazgo de restos esqueletizados, comúnmente se recurre al antropólogo forense.

Son múltiples y frecuentes los envíos del médico forense a distintas pericias criminalísticas: manchas, pelos, semen, proyectiles, etc.

Ahora bien, nos resulta altamente preocupante, y ha generado frecuentes malentendidos, interpretaciones erróneas, controversias entre técnicos, y lo que es peor: errores judiciales, que los resultados de las diferentes técnicas auxiliares solicitadas por el médico forense sean informadas con interpretaciones fisiopatológicas, clínicas, conductuales y hasta de causa de muerte, por los distintos técnicos, en forma autónoma, con prescindencia del médico forense y enviados al magistrado en forma totalmente directa e independiente.

Podríamos citar múltiples ejemplos, de alcoholemias, de arsénico, o de causa y modo de muerte en estudios de restos óseos, que fundamentan la preocupación que nos ha llevado a este editorial. Sabemos que cifras aisladas de alcoholemia poco o nada dicen del real estado clínico de una persona, sin embargo se deducen estados clínicos y grados de perturbación de conciencia o alteraciones de conducta por la sola cifra, cuando el forense por ejemplo posee datos absolutamente contradictorios con esa deducción.

Creo que el tema no es menor, y merece ser considerado.

En los casos de intoxicaciones por ejemplo, estamos convencidos que el único que puede formular conclusiones, basadas en el conjunto de elementos en juego: biológicos, clínicos, terapéuticos y toxicológicos, independientemente de consultas que pueda o deba hacer, es el médico forense. Asesorado por el toxicólogo u otros técnicos, pero es el centro de reunión de toda la investigación y quien está capacitado o debería estar capacitado para elaborar las consideraciones medicolegales y a su vez en las mejores condiciones para extraer las conclusiones finales. Y lo mismo sucede con los hallazgos del laboratorio de criminalísica, histopatología u otros.

Este tema ha sido objeto de tratamiento en épocas ya superadas en otros países, así fue que el 28 de mayo de 1953, por situaciones similares a las que hoy nosotros tenemos, la Sociedad de Medicina Legal de Francia, expresaba: "en cada caso los resultados de la investigación química deben ser comunicados al médico perito, único capacitado para formular conclusiones medicolegales basadas en el conjunto de elementos de apreciación".

El planteo queda formulado, la preocupación también. Deseamos recibir comentarios y aportes seguramente valiosos.

Prof. Dr. Guido Berro Rovira
Director

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